Rodeado de manifestantes que le increpan por el petróleo que no baja de precio, exaltado, con una autoridad que pierde fuerza entre gritos, el ministro de Defensa, José Luis Gavidia, pasa lista de las víctimas que ha dejado el paro de transportistas, como si les restara importancia: "Mire, mire, hay cuatro muertos; uno que murió porque no pudo ser auxiliado cuando se iba al hospital, un niño que cae al puente y dos accidentes de tránsito que los atropellan los mismos vehículos que están en la huelga. No ha habido nada más, son cuatro", dice a la prensa.Es la 1:20 p.m. en la Carretera Central, sector Manchay, y el vocero del Ejecutivo intenta en vano calmar la protesta que ayer cumplió una semana. Pero no son cuatro, sino cinco muertos a consecuencia de la escalada de violencia que afecta al menos 12 regiones.