Lejos de apaciguar y buscar el diálogo, el presidente Pedro Castillo fue a la confrontación en plena crisis. Y la respuesta no se hizo esperar, sobre todo en Junín, la cuna del partido de Gobierno "Perú Libre" y en donde la indignación estuvo en su máxima ebullición. En el quinto día de paro de transportistas y agricultores se registró la jornada más violenta en la zona. Asustado por la furia huanca el Gobierno recién envió ayer, hacia el final de la tarde, una delegación de ministros para buscar acuerdos."Esto no es pagado, esto es el pueblo", fue una de las arengas que resonó ayer en el centro de Huancayo luego que en la víspera Castillo los acusara de estar vendidos, a pesar de su pasado sindicalista y azuzador del magisterio como cuando en 2017 paralizó las labores escolares por más de tres meses. Ahora el mandatario prueba de su propia medicina.(Edición sábado).