La guerra desatada por Rusia pone en vilo a la economía mundial y conlleva el riesgo de aumentar la inflación, por tanto, incrementar los precios de alimentos y combustibles, dijo Diego Camacho de Credicorp Capital. Indicó que Rusia y Ucrania pesan 26% en la producción mundial de trigo y 50% en la de aceites vegetales. Agregó que ello obligará a los bancos centrales del mundo a elevar las tasas de interés, con lo que los créditos de corto plazo, a nivel global, subirían y encarecerá el mercado financiero.