El Ministerio Público se encuentra inmerso en una guerra civil por el poder, los ascensos a supremos, la supervivencia de los fiscales y el control de la Fiscalía de la Nación.Las batallas más visibles se desarrollan entre los fiscales de las especializadas de delitos de corrupción y lavado de activos. Pero no son los únicos. Otros, dentro y fuera de la institución, se mueven en la sombra.(Edición sábado).