Para el primer ministro Héctor Valer parecen no ser suficientes las denuncias en su contra por violencia familiar, mucho menos la forma de intentar defenderse de esos cuestionamientos.Ayer, en una conferencia de prensa, pretendió desvirtuar tales acusaciones recurriendo a desordenados y confusos argumentos alejados de cualquier aclaración. Ante un resultado que dejó más dudas que respuestas, optó por recurrir a un agresivo tono político: amenazó con la disolución del Congreso de la República.Tras señalar que su Gabinete acatará una eventual negativa del Parlamento al pedido del voto de confianza, advirtió: "Nos iremos, se reestructurará el Gabinete y habrán perdido, desde luego lo que buscan los otros congresistas, la primera bala de plata del Congreso para luego el presidente de la República utilizar la bala de oro, que es la disolución del Congreso de la República. Porque puede interponer una nueva moción [cuestión] de confianza".