En una desesperada reacción tras el adelanto virtual de nuestra portada, que detallaba las oscuras tramas para sacar a Avelino Guillén del camino, entre el teniente general Javier Gallardo y el secretario general de Perú Libre Vladimir Cerrón, el «burlado» presidente Pedro Castillo no tuvo más que, cerca de la medianoche del domingo, hacer público que decidía separar al cuestionado comandante general de la PNP.Es probable que el profesor sea consciente de los acuerdos de baja estofa que urden sus allegados, pero también sabe que "Dios perdona el pecado pero no el escándalo", por eso hizo público un tuit en el que decide como jefe de Estado dar por concluida la designación de Javier Santos Gallardo como comandante general de la Policía y aceptar la renuncia del vapuleado ministro ‘caviar’ Avelino Guillén.