El ministro del Interior, Avelino Guillén, y el comandante general de la PNP, Javier Gallardo, hicieron públicas ayer las desavenencias que mantienen desde hace varias semanas.El primero en pronunciarse fue Gallardo, quien dijo que no fue informado sobre la solicitud que el ministro le presentó el viernes pasado al presidente Pedro Castillo de pasarlo a situación de retiro. A su criterio, no hay razones para que eso suceda, pues solo estaba cumpliendo con su deber como jefe de la PNP en la designación de cargos.Horas después de estas declaraciones, Guillén se presentó en la Comisión de Defensa del Congreso, donde recalcó que él, como responsable del sector, no es ni conserje ni mesa de partes del jefe policial para llevar documentos al presidente."El ministro del Interior es responsable de las políticas del sector y, en consecuencia, tiene injerencia también en los documentos que presenta ante el señor presidente. Tiene que buscar que los mejores policías trabajen en las unidades de mayor responsabilidad", dijo Guillén.