En vez de dar una conferencia de prensa para responder ante la opinión pública, el presidente Pedro Castillo intentó limpiar su imagen de los escándalos de corrupción, y acudió a la Fiscalía de la Nación de manera «improvisada» -según la propia Zoraida Ávalos-, pero fue abucheado en el camino, ante lo cual varios efectivos de la Policía Nacional solo atinaron a golpear, empujar y gritarle a enfermeras, transeúntes y periodistas.