En abril de este año, cuando se hizo notoria su candidatura en las encuestas de intención de voto, Pedro Castillo y el partido fundado por Vladimir Cerrón, Perú Libre, parecían ser un bloque sólido de izquierda. La relación entre el ahora jefe de Estado y el exgobernador regional de Junín era estrecha; en redes sociales se esforzaban por demostrar su cercanía; sin embargo, en la segunda vuelta el profesor empezó a ceder a algunos pedidos de sus entonces nuevos aliados para poder sobrevivir. Fue Cerrón uno de los primeros en darle la espalda a Castillo. El 22 de agosto de este año, cinco días después de que el entonces premier Guido Bellido solicitara la renuncia del excanciller Héctor Béjar por afirmar que "el terrorismo en el Perú lo inició la Marina de Guerra", Cerrón dio el primer asalto. (Edición sábado).