Por presión de la prensa más que por convicción, la Comisión de Ética Parlamentaria -que preside la acciopopulista Karol Paredes- aprobó, por unanimidad, abrir indagación contra el congresista de Fuerza Popular, Luis Cordero, acusado por su expareja de violencia verbal y psicológica.Salvo la postura consecuente de Ruth Luque (JP), que desde un inicio se pronunció a favor de una indagación, al igual que Flavio Cruz, la mayoría de integrantes del grupo de trabajo cambió su postura inicial, que fue la de rechazar la denuncia o abstenerse. En ese grupo estuvieron la oficialista María Agüero y también Diego Bazán, de Avanza País; ambos abstuvieron en la primera votación. Paradójicamente, ambos pidieron la reconsideración.