Los primeros meses del gobierno de Pedro Castillo, así como el de transición liderado por Francisco Sagasti, no serán recordados por grandes obras o porque encaminaron adecuadamente el desarrollo del país, sino por las designaciones de funcionarios y representantes del Estado extremadamente desatinadas. Tal es el caso de las delegaciones diplomáticas de la Policía Nacional del Perú (PNP).El Reglamento de Agregadurías y Enlaces de la Policía Nacional del Perú estipula que el personal que debe representar al país en el extranjero, debe ser personal calificado con una hoja de servicios intachable, que no tenga cuestionamientos dentro y fuera de la institución, pero esta vez, de los cerca de cincuenta policías designados, por lo menos dieciocho de ellos están inmersos en delitos de extorsión, abuso de autoridad, encubrimiento, usurpación, colusión, homicidio calificado, enriquecimiento ilícito, maltrato físico y hasta violencia familiar. Muchos de estos con investigaciones en curso e incluso algunos han sido sentenciados.(Edición domingo).