La decisión del presidente Pedro Castillo de mantener en sus puestos al ministro de Defensa, Walter Ayala, y a su secretario Bruno Pacheco, implicados en las presiones indebidas a los excomandantes generales del Ejército y la FAP, habría mortificado a la premier Mirtha Vásquez, según fuentes cercanas a ella.Ayer, el titular de Defensa se jactó del aval del jefe de Estado. "Puse mi cargo a disposición y el presidente me ha dicho que siga trabajando. Me acerqué a Palacio, he hablado con el presidente y tengo la conciencia tranquila. Yo no me corro de nada, tengo la conciencia tranquila, si no he hecho nada, por qué voy a renunciar", afirmó en los exteriores del Congreso.