Los cien primeros días del gobierno del presidente Pedro Castillo han estado marcados por las dificultades de abrirse paso mientras enfrentaba asedios y los propios yerros, según coinciden diversos especialistas consultados por La República.Castillo, un maestro rural conocido por una huelga del 2017, ganó la presidencia al lidiar contra Keiko Fujimori en balotaje, en una candidatura a la que llegó por estar impedido el líder del partido, Vladimir Cerrón.Luego de moderar el discurso y aliarse con la izquierda de Verónika Mendoza, Castillo empezó un gobierno con marchas y contramarchas, nombramientos cuestionados e iniciativas que no han ganado suficiente notoriedad ante las confrontaciones del día a día.