En julio del 2016, antes de que se conocieran las delaciones de la constructora Odebrecht, el principal escándalo de corrupción en el país era el de la red Orellana. Por entonces, el abogado Rodolfo Orellana ya había sido arrestado en Colombia, y la fiscalía lo señalaba de encabezar una gigantesca organización criminal que se infiltró en diferentes instituciones del Estado. Además, un año antes fue trasladado de Piedras Gordas I (Ancón) al penal de máxima seguridad de Challapalca (Tacna) por haber introducido un celular a su celda luego de sobornar a un agente del INPE.Por esas fechas, Orellana alegaba que no contaba con recursos, por lo que se le asignó un abogado de oficio. Sin embargo, el 21 de julio del 2016, el interno sorprendió a la fiscalía de lavado de activos con un escrito en el que solicitaba que se le entregase documentación relacionada al allanamiento de su ‘búnker’ de San Isidro. Para ello, presentó a su nueva defensora: una joven de 27 años que seis meses atrás había obtenido su título de abogada en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann. Su nombre: Betssy Betzabet Chávez Chino.(Edición domingo).