Iber Maraví, quien hasta el cierre de esta edición continuaba siendo ministro de Trabajo, respondió en el Congreso por sus vínculos con Sendero Luminoso (SL) y sus organismos generados como el Conare y el Movadef.Pero, en sus respuestas a cada una de las siete interrogantes del pliego interpelatorio, se escudó en legalismos y cayó en mentiras. Lo que lo pone a un paso de la censura, pese a la cerrada defensa de los congresistas de la izquierda radical.Maraví llegó al Legislativo sobre las 9:00 a.m., flanqueado por el premier Guido Bellido, quien en la víspera ya había amenazado con presentar una cuestión de confianza en caso fuera necesario. Esta carta todavía es evaluada por el Ejecutivo, y así lo confirmó el presidente Pedro Castillo al calificarla como una de las "herramientas políticas para mantener la estabilidad democrática".