La noche del 27 de setiembre, tras completar su agenda en Puno, el premier Guido Bellido se dispuso a trasladarse a Lima con el objetivo de llegar a la capital el mismo día. Sin embargo, el primer ministro llegó tarde a su vuelo.Según comentan las fuentes, de manera bastante prepotente, evidenciando el cargo que ostenta y pese a que su hora de abordar había expirado, Bellido ordenó su ingreso a las escalinatas que lo dirigían directamente al avión que ya tenía las puertas cerradas. A consecuencia de su "pataleta", los trabajadores de la aerolínea que se encontraban en el Aeropuerto Internacional Inca Manco Cápac en Juliaca, le concedieron el ingreso. Pese a esto, el capitán hizo respetar sus funciones y le negó el acceso al avión. Al final, perdió el vuelo.