No fue un evento masivo. A lo mucho una asistencia de 200 personas en un local que fue escogido a última hora. Pero sí fue una tarde esclarecedora para la joven militancia de Perú Libre. En las siete horas que duró su Primer Congreso Nacional de Juventudes, no hubo ninguna referencia al presidente Pedro Castillo, aún militante del partido del lápiz. Tampoco se veían polos con su rostro o banderolas, a lo mucho había una foto suya pegada en una de las paredes. Lo que sí hubo fue un recordatorio: la prioridad que tiene su partido político en los siguientes días es la de recolectar más de dos millones y medio de firmas a fin de convocar una asamblea constituyente.