Anoche, en un lugar desconocido y en absoluta reserva, fue incinerado el cadáver del sanguinario cabecilla de la agrupación terrorista Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reinoso, quien sembró el terror y la destrucción y causó la muerte de más de treinta mil peruanos durante su demencial accionar, el mismo que desató en la década de los 80 en nuestro país.Doce días transcurrieron desde su muerte, el pasado sábado 11 de setiembre. Recién ayer, poniendo fin a una larga e inexplicable espera, el Cuarto Despacho de la Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa del Callao dispuso la cremación de los restos del genocida.