El hecho de que ninguno de los pedidos efectuados por el premier Guido Bellido para remover a algunos ministros como el de Transportes Íber Maraví y recientemente al canciller Óscar Maúrtua y su adjunto Luis Enrique Chávez, no hace más que comprobar el poco peso político que tiene el aún jefe del gabinete en el gobierno de Pedro Castillo, lo cual pone en evidencia una fuerte fractura en el Ejecutivo y un probable cambio de primer ministro.La situación se agrava si a ello se suman declaraciones como las de Íber Maraví y Juan Carrasco, ministros de Trabajo y del Interior, quienes señalaron, en su momento, que fueron nombrados por el Presidente, dejando sin piso a Bellido.