Una vecina de San Juan de Lurigancho confrontó al premier Guido Bellido por la falta de agua en la zona. Incómodo y nervioso, aún cuando era rodeado por su personal de seguridad, el primer ministro la escuchó unos segundos asegurándole que lo resolverían en el día y luego le dio la espalda para abordar presuroso un vehículo de la Policía Nacional.Así, en un acto de evidente majadería, Bellido dejó a la señora Maritza Zárate con la palabra en la boca.