Lo que en un primer momento se interpretó como un gesto de improvisación del presidente Pedro Castillo, hoy su jefe de gabinete, Guido Bellido, confirmó como un proyecto a corto plazo: crear un organismo, paralelo a la Contraloría, que supervise la ejecución de presupuesto y obras en ministerios, gobiernos regionales y municipios, lo que a la larga sería condenar, según advierten en este informe, a la institución autónoma al debilitamiento y a una agónica existencia a largo plazo y un duro golpe a la verdadera lucha contra la corrupción.