La designación de Óscar Maúrtua como titular de la cartera de Relaciones Exteriores, en reemplazo de Héctor Béjar, ha puesto de nuevo en evidencia las fricciones entre el presidente Pedro Castillo y facciones del partido de gobierno.Apenas se hizo público que Maúrtua sería el nuevo canciller, el legislador Guillermo Bermejo calificó el anuncio como una "broma de mal gusto" y agregó: "Una persona alineada a la política injerencista de los EE. UU. no puede representar a un gobierno de izquierda".El respaldo más directo vino más bien del ministro de Economía, Pedro Francke, quien destacó que la "experiencia y trayectoria" de Maúrtua serán un gran aporte para el país.(Edición domingo).