Ricardo Belmont parece ser la persona a la que recurre Vladimir Cerrón, el dueño de Perú Libre, cuando enfrenta problemas. Pero no para tratar temas personales, sino para cuestiones políticas y de gobierno.El último sábado, Cerrón volvió al edificio de la calle Ramón Castilla, ubicado en el malecón de Chorrillos. Allí vive su amigo Belmont. Llegó a la 1:30 p.m. y, según los vecinos, vestía una casaca oscura, una mascarilla negra y un gorro de lana del mismo color. Intentaba pasar desapercibido.El exgobernador regional de Junín, que cumple una condena por corrupción, no estuvo solo. Fue acompañado por su abogado Josué Gutiérrez.