Antes de dejar la presidencia, Francisco Sagasti envió un oficio al Congreso, a través del cual dejó a consideración de este poder del Estado si le otorgaban o no una pensión vitalicia."Comunico mi renuncia expresa al préstamo de vehículo y a los vales de combustible. Dejo a juicio del Congreso el otorgamiento de una pensión, si ellos así lo ven conveniente", dice la misiva del pasado 26 de julio. Los beneficios para los expresidentes están comprendidos en la Ley 26519, aprobada por el Congreso de 1995, y modificada por acuerdo de la Mesa Directiva del Congreso en 2016.(Edición domingo).