La hermosa edificación neobarroca de estilo francés del siglo XVIII que domina la Plaza Mayor de Lima no será la sede del Gobierno del Perú durante la administración del presidente Pedro Castillo.Todo lo que se conoce es que lo hace entre su casa familiar, en el distrito de Breña, y el Centro de Convenciones de Lima (San Borja) y no se sabe quiénes y con qué motivos o intereses lo visitan.La decisión presidencial, no obstante, está lejos de ser un simple cambio de locación, sin más complejidades que un mero anuncio público.De acuerdo con especialistas, la Constitución y las leyes estipulan con precisión que el presidente de la República no puede despachar asuntos de Estado y tomar decisiones de políticas públicas en su casa o en cualquier otro lugar que no sea la sede institucional.En caso contrario, el mandatario estaría incurriendo en un acto de incumplimiento de las leyes y las normas de transparencia en la gestión pública, según la Ley No. 28024, que regula la gestión de intereses en la administración pública.(Edición domingo).