A pocos días de que Pedro Castillo jure al cargo de presidente de la República, sus primeros actos como nuevo gobierno generan graves riesgos a la seguridad de nuestro país. La semana pasada, con el visto bueno de la vicepresidenta electa Dina Boluarte, se designó al general (r) Wilson Barrantes como responsable del equipo de transferencia del Ministerio de Defensa. Un despropósito por parte del próximo gobernante haber puesto a un simpatizante abierto del Movadef cerca a una institución que ha luchado valientemente contra el terrorismo en los últimos años.Dicha designación no es poca cosa, pues Barrantes ocupa un lugar desde el cual podría filtrar información reservada de operativos de nuestras Fuerzas Armadas a grupos senderistas que continúan operando en el país, dado que ahora el militar se pasó al bando de los acusados y condenados por traición a la patria, como el genocida y cabecilla terrorista de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán.