"Te crees escurridizo... Estás jodiendo". Fue lo que le indicaron al periodista Santos Porras poco antes de ser lanzado al río Mantaro en un forcejeo. Era la noche del 13 de setiembre del 2014. Minutos atrás había sido secuestrado en un vehículo en Huancayo cuando salía de una reunión. Porras venía denunciando constantemente actos irregulares en la gestión regional de Vladimir Cerrón. Aquella vez, logró escapar, pero la intención claramente era acabar con su vida.Meses antes de este trágico suceso, en la vivienda de Edvan Ríos, otro periodista, detonaron una bomba casera a modo de intimidación, afectando la puerta y ventanas. Ambos reporteros, emblemáticos en la región, habían destapado juntos desde el diario Correo de Huancayo una serie de actos de corrupción, como cobro de cupos, extorsiones, entre otros hechos cuestionables para la región.