Juan Ochoa Ccahuana estaba en Huancayo, Junín, cuando se enteró a través de una llamada telefónica de que su hermana mayor Marcelina había muerto. Era la 1 de la mañana del último lunes. No tenía muchos detalles de lo ocurrido, solo le dijeron que había sido asesinada horas antes en San Miguel del Ene, en Satipo, la localidad ubicada en las profundidades del Vraem a la que ella se había mudado junto a sus otras dos hermanas para trabajar.