El 27 de marzo pasado, ocurrió un hecho que provocó varios ceños fruncidos entre quienes analizan los números de la pandemia. Parecía un fallo tipográfico: de un día a otro, el Estado Peruano añadió 5.869 fallecimientos por COVID-19 en el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), cuando diariamente se sumaban unos 500.Pero no era un error: en los días siguientes, el Sinadef seguía considerando ese incremento, y al 31 de marzo contabilizó 131.645 muertes por la pandemia en el Perú. De ese total, 50.520 decesos fueron registrados en esta plataforma durante el primer trimestre del 2021. Sin embargo, apenas una de cada cuatro de esas víctimas fue finalmente incluida en el registro oficial del Ministerio de Salud (Minsa).