Rafael López Aliaga Cazorla es un empresario peruano que no heredó la fortuna de mil millones de dólares que ahora ostenta. Sin embargo, la explicación de su crecimiento vertiginoso tiene relación con su estilo personal de hacer negocios. De espaldas en diversos casos a las normas de la economía de mercado y la libre competencia, su conducta está asociada a acciones de obstrucción al ingreso de nuevos operadores, prácticas mercantilistas, recurrencia a conexiones con funcionarios estatales y búsqueda de privilegios.