A pocas semanas de las elecciones presidenciales, Keiko Fujimori nos recibe en su departamento. Se sienta en su sofá, cruza las piernas e indica sentirse apenada por la salud de su padre Alberto Fujimori, quien entonces acababa de ser internado en una clínica. Prendemos la grabadora. ¿Señora Keiko, esta sí será la última elección en la que usted postule a la presidencia? Vamos a ver cómo nos va en este proceso. Sin duda, después de este cargamontón que nos han hecho en estos tres últimos años, tres ingresos a prisión enmarrocada con chaleco de detenida, estar en el primer pelotón de arriba (de las encuestas) para nosotros es importante (Edición domingo).