En agosto del año pasado, mientras el país atravesaba los peores estragos de la primera ola de la pandemia, a más de 10.000 kilómetros de distancia, la empresa Odebrecht sufría en secreto uno de sus peores reveses judiciales: la justicia suiza, en última y definitiva instancia, autorizó que la información de los servidores Drousys y MyWebDay, que la firma brasileña creó en el 2006 para gestionar sus millonarios sobornos, pueda ser compartida con los países afectados, como el Perú, mediante asistencias de cooperación judicial internacional de sus fiscalías.En la ciudad de Ginebra, Odebrecht alojó la versión original de sus servidores. Más de dos millones de documentos y cerca de seis terabytes de información fueron almacenados en esos programas cuya administración dependía de los ejecutivos del Departamento de Operaciones Estructuradas (la división de sobornos). En el 2007, la constructora contrató a la empresa de almacenamiento informático SafeHost para que custodiara el contenido de sus softwares.El Comercio ha tenido acceso a la resolución judicial suiza de agosto del año pasado, la cual indica que SafeHost es la única competente en decidir si los datos de los servidores pueden ser compartidos. Dicha empresa se allanó al pedido a pesar de la oposición legal de la constructora. Como resultado, se dio vía libre para que la información pueda ser enviada a los países de América Latina.