La estabilidad del equipo especial del caso Cuellos Blancos es un enigma. La remoción de las fiscales Rocío Sánchez y Sandra Castro, provocada por su reunión clandestina con el expresidente Martín Vizcarra y por sus constantes disputas, ha dejado en el limbo al grupo, que si bien lo lidera el fiscal supremo Pablo Sánchez, está supeditado a las decisiones de la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, que en varios episodios han resultado extrañas. Recuperarse de este golpe les costará tiempo.