El embajador Arturo Jarama Alván fue el primero de la Cancillería en vacunarse con las dosis de Sinopharm, el 3 de octubre de 2020. Actuó como coordinador o enlace entre las autoridades de la República Popular China y el laboratorio Sinopharm, con la Embajada del Perú en el país asiático, el Comité Multisectorial en el que estaban representados el Ministerio de Salud y la Universidad Peruana Cayetano Heredia; el embajador Jarama estaba perfectamente enterado de que el lote de 2.000 dosis para 1.000 personas, que donaron los chinos, estaba destinado a las personas relacionadas con los ensayos clínicos. No debió ser inmunizado. Por su papel clave en los procesos de negociación con Sinopharm y otros laboratorios extranjeros, los colegas de Jarama en Torre Tagle lo llamaban ’"el zar de las vacunas’". Testimonios y documentos reservados obtenidos por La República confirman que Jarama efectivamente acumuló un poder de intervención y decisión considerable, que justificaba el sobrenombre. Lo que explica por qué fue el primero en recibir la vacuna china.