Una reunión secreta con el expresidente Martín Vizcarra fue el foco de un nuevo enfrentamiento entre las fiscales provinciales del equipo especial de Los Cuellos Blancos del Puerto Sandra Castro y Rocío Sánchez, hecho que desencadenó que ambas fueran apartadas de la investigación. Si bien no era la primera vez que las dos hacían públicas sus discrepancias, las consecuencias esta vez pueden afectar el proceso. La separación de ambas de la investigación podría dejar en espera el cierre de la colaboración eficaz de uno de los principales testigos del caso: Antonio Camayo.