El mismo día en que el presidente Francisco Sagasti anunciaba la primera compra de vacunas contra el COVID-19, la abogada Rosa Apaza, uno de los rostros más visibles del movimiento antivacunas en el Perú, instaba a la población a rebelarse contra la futura vacunación. Le llamaba un acto que "linda con el genocidio", en un video que llegó a reproducirse más de 462 mil veces en Facebook, más del doble del alcance que ha tenido el último video del Ministerio de Salud sobre vacunas en la misma red social. Horas antes, desde el Congreso, el parlamentario Posemoscrowte Chagua adelantaba que promovería una demanda de inconstitucionalidad contra la ley que permite su distribución y, al mismo tiempo, aparecían pintas contra la vacunación como competencia al proselitismo electoral que invade las paredes en estas fechas.En las últimas semanas, el movimiento antivacunas ha persistido y la más reciente encuesta de Ipsos para El Comercio pone en cifras cuánto repercute esto en el futuro de la inmunización: un 48% de peruanos asegura que no se vacunaría. Se trata de más del doble de lo reportado hace cinco meses. En agosto, era apenas un 22% de encuestados quienes no deseaban vacunarse. Hace un mes, la cifra creció a 40%, pero aún era inferior a quienes sí querían (57%). Hoy, sin embargo, ambas posturas comparten la misma cantidad de adeptos.(Edición sábado).