La debilidad del Gobierno, la demagogia populista del Congreso para crear expectativas en lugar de consensos y el chantaje de los manifestantes le siguen costando caro al país. Ayer, luego de que no se aprobara en el Pleno una nueva ley para el sector agroexportador, un numeroso grupo de agricultores -azuzados quizás por movimientos radicales- volvió a cerrar la Panamericana Sur y Norte. Habiendo logrado ya la anulación de la ley anterior apelando a los mismos mecanismos de violencia y bloqueo, ahora buscan negociar un nuevo marco normativo a su medida, pero, en lugar de hacerlo en la mesa de negociaciones con todos los actores involucrados, optan por presionar en las carreteras afectando los derechos al libre tránsito y al trabajo de otros miles de peruanos.