El condenado por el asesinato de cuatro policías, Antauro Humala, se aprovecha de la debilidad de los funcionarios del Instituto Nacional penitenciario (INPE) para vulnerar las normas de la cárcel y lograr así coordinar una estrategia con sus congresistas para desestabilizar el orden democrático. Perú21 había advertido, hace unas semanas, que Humala -cabecilla de una banda que se autodenomina etnocacerista- desde el penal participa en reuniones a través de las plataformas digitales. Ya no necesita que congresistas y dirigentes lo visiten periódicamente. Ahora es suficiente con alzar el teléfono de la prisión para conectarse a una reunión vía internet.Hasta ahora el contenido de esas conversaciones era un secreto bien guardado por sus seguidores.