Patricia García conoce bien los posibles efectos de una pandemia en sociedades como la peruana. No solo es experta en salud pública, sino que fue titular del Ministerio de Salud (Minsa) entre el 2016 y el 2017. Hoy asesora al Estado en temas de innovación frente al COVID-19.A casi cien días del estado de emergencia, se inició la flexibilización de medidas restrictivas en el Perú. ¿Estamos en el camino correcto con esta decisión?Nadie tiene la receta perfecta sobre en qué momento debemos comenzar a abrir actividades, en ningún país. Hay una suerte de agotamiento de las personas, que puede ser social y mental. La flexibilización no significa que se rompan ciertas medidas que son efectivas para reducir la transmisión del virus: el uso de mascarillas, el distanciamiento y el lavado de manos.¿No es contraproducente teniendo en cuenta las últimas cifras de casos? Lo que ya estamos viendo es una desaceleración de los casos. Es un buen indicador, porque cuando la curva comienza a tomar esa tendencia, usualmente sigue hacia abajo. Obviamente, existen riesgos. Ojalá que el Estado esté muy atento a los datos. Lo que no puede fallar es el monitoreo de forma estrecha y geográfica. Tenemos que ir aprendiendo, y con la flexibilización de medidas tendremos que ver qué funciona y qué no funciona. En el Perú, la cuarentena tendrá que ser inteligente, focalizada y dinámica.(Edición domingo).