Las audiencias judiciales como las conocemos no volverán a ser las mismas. La propagación del coronavirus, la enfermedad que ha paralizado al mundo por su alto contagio y letalidad, ha obligado a las personas a distanciarse.Estas diligencias hoy son virtuales. El juez, el fiscal, el abogado y el investigado ya no acuden a una sala, ahora se presentan de manera remota mirando una pantalla.Esta parece una adecuación sencilla, pero no lo es. No basta con crear una cuenta en Zoom o iniciar una videollamada en WhatsApp para convocar a reunión. Son muchos los obstáculos a superar, sobre todo en el sistema judicial peruano, que se resiste o es muy lento a digitalizarse.