Graña y Montero (GyM) reiteró, esta vez ante sus accionistas, que ninguno de sus ejecutivos ha estado involucrado en actos de corrupción. Durante la junta extraordinaria de accionistas realizada ayer, los directivos de la constructora expresaron también su disposición a demostrar con pruebas su inocencia frente a las acusaciones de que conocían los pagos de sobornos de su socia Odebrecht. En tal sentido, anunciaron que abrirán sus libros contable a los inversionistas y los someterán a una auditoría externa.