Una comitiva del gobierno arribó a Madre de Dios y escuchó a los gremios mineros, que buscan una salida para formalizarse. El congresista Pedro Olaechea, integrante de la comisión, asegura que las medidas indicadas en los decretos supremos dictados por la gestión anterior no han funcionado. ¿Cómo se desarrolló la reunión con las federaciones mineras de Madre de Dios? Cuando uno quiere resolver un conflicto, primero tiene que oír a la otra parte. Es muy interesante entender los problemas que tiene la gente. Hay temas tan contradictorios como, por ejemplo, la prohibición de la gasolina o el combustible. Adonde no está llegando el combustible es a la agricultura. Si usted tiene un tractor y quiere manejarlo, solo lo puede hacer durante 20 minutos. No le alcanza para más por la falta de combustible.¿A qué conclusiones han arribado tras la cita? Lo que ha quedado claro es que hay un marco de formalización que no ha formalizado nada y hay un marco ambiental que no ha protegido al ambiente. Entonces, es obvio que, si los dos marcos legales que existen no funcionan, el Ejecutivo tiene que hacer algo al respecto.¿Se derogarán los decretos supremos que vienen del gobierno anterior? Son decretos que, definitivamente, no han funcionado. Una ley es para que tenga progresos y para que la gente pueda cumplirla. Pero, si los marcos legales no pueden ser ejecutados, dígame usted por qué vamos a continuar con ellos.¿Su conclusión es la misma a la que han llegado los demás miembros de la comisión de diálogo que acudió a Madre de Dios? Yo creo que todos estamos realmente preocupados por las explicaciones que hemos escuchado de todos los gremios, inclusive de los que son transversales, o sea no solo gremios mineros, sino también agrícolas. La clave es escuchar a la gente, porque, si uno va legislando sin escuchar a nadie, no se resuelven los problemas. Hemos tenido la amplitud de dedicar toda una mañana de la agenda del presidente de la República, de los ministros y congresistas a escuchar. Parece que en el Perú no fuera una preocupación escuchar a la gente.