A QUIÉN LE IMPORTA
12 de julio de 2016

Según un estudio de reputación a cinco sectores elaborado por Llorente&Cuenca, el de productos de alimentos es el que tendría el mejor puntaje del grupo, seguido por salud, banca y -empatados en último lugar- educación y minería. Los cinco sectores económicos obtienen un resultado calificado como vulnerable. "Los gremios están muy enfocados en apagar incendios del día a día con una agenda muy de corto plazo y entonces no existe un plan estratégico de largo aliento que busque construir reputación y en mancuerna con las empresas que le componen", afirma Diana Terán, directora senior de Llorente&Cuenca.La reputación, según el informe, estaría basada en cinco indicadores centrales, unos con mayor peso que otros. En primer lugar se encuentra la integridad (22,1%), referida a la ética y honestidad con que actúa la empresa, seguida por la transparencia (21,9 %), la credibilidad (20,0%), la contribución positiva a la sociedad (19,5%) y la generación de una imagen positiva (16,6%). Entre los sectores analizados, el de productos de alimentación obtiene el primer lugar. Los sectores empatados en el último puesto son educación y minería.Al final del ránking, aunque empatado con educación, se encontró el sector minero.Carlos Gálvez, presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), afirma que la labor para revertir la imagen del sector es una tarea de largo plazo porque requiere cambiar la mentalidad de generaciones enteras. "La primera cosa que le enseñan a un niño en el kindergarten cuando va a aprender a leer, abre un libro y dice ‘la mina contamina’", ejemplifica. Así, Gálvez explica que los estándares de la minería y las prácticas de las empresas del sector formal han mejorado significativamente. No obstante, el sector aún carga con los pasivos ambientales de épocas anteriores en los que la industria no tenía la conciencia y la regulación que tiene hoy en materia ambiental. Asimismo, considera que la minería informal impacta negativamente en la imagen del sector, pues la opinión pública no tiene clara la diferencia entre ambos sectores.

  • [El Comercio,Pág. 22-23]
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