En un momento en el que cerca de US$ 8.1 billones en bonos estatales en el mundo implican que los inversores están pagándoles a los deudores por el privilegio de tener su deuda, es fácil entender por qué el oro y las empresas que lo extraen han vuelto a ganar aceptación. Este año, los inversores colocaron US$ 8,900 millones en SPDR Gold Shares, más que en ningún otro de los fondos negociados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) monitoreados por Bloomberg.En el primer trimestre, unos 1,100 gestores de fondos, entre ellos el multimillonario George Soros, compraron más de 78 millones de acciones de Barrick Gold, la productora más grande del mundo, muestran presentaciones de la compañía. Los precios del oro tuvieron el mejor comienzo de año en una década y se duplicó el valor de cerca de una decena de mineras de gran tamaño.