EL DILEMA DEL MERCURIO
26 de mayo de 2016

Laberinto es uno de los distritos de la provincia de Tambopata, en Madre de Dios. Junto a Huepetuhe y Delta, esta es una de las primeras zonas donde ingresó la minería fluvial, hace más de 50 años. Todos en este pueblo han realizado esta actividad, incluso el alcalde, Julio Luna. Sentado en su despacho, Luna trata de explicar por qué él y las demás autoridades, encabezadas por el gobernador regional Luis Otsuka, se oponen al decreto supremo de la PCM que declara el estado de emergencia en Madre de Dios."Se ha generado una situación de pánico, un caos social", alega Luna. El lunes, las dos radios municipales colapsaron por las llamadas que llegaban desde todos los rincones de Laberinto pidiendo explicaciones apenas se enteraron de la medida. Algunos pensaban que la emergencia incluía presencia militar y suspensión de garantías. "Por el mercurio se ha satanizado la actividad minera", añade el alcalde. En Laberinto se tiene más miedo a lo que pueda generar el decreto que al propio mercurio. En los mercados, los vendedores de pescado bromean con los clientes respecto de la presencia de mercurio en esta carne; lo hacen sabiendo que el producto que venden "está limpio", pues proviene de piscigranjas.Prácticamente nadie en Madre de Dios, ni el más acérrimo defensor de la minería, come pescado de río, la vía más rápida para contaminarse con este metal.

  • [El Comercio,Pág. 8]
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