El presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), José Miguel Morales, está decidido a cambiar la imagen de los empresarios. Desde su óptica, los dueños de compañías son los primeros en desear que la pobreza y la desigualdad desaparezcan de nuestra patria. Por eso anuncia que este sector trabaja para definir cuál será su rol en la lucha por el desarrollo. Según los resultados electorales, ¿está en juego la democracia o el poder?Estos resultados nos demuestran que la democracia funciona. Nos están diciendo "nadie tiene mayoría. Los obligamos a concertar a ustedes". El 30 por ciento no está de acuerdo con lo que hay en el país, y el 70 por ciento restante quiere continuar. Pero es evidente que hay una contraposición.¿En qué? Tenemos que ponernos de acuerdo para luchar contra la pobreza. Ése es el verdadero rival de las elecciones. El crecimiento económico no ha resuelto el problema de la desigualdad, ¿los empresarios se sienten responsables?Somos coresponsables. El Estado desapareció durante mucho tiempo y la presencia empresarial en el país ha empezado a gestarse recién en estos últimos ocho años. Por eso, el próximo congreso anual de la Confiep tratará sobre la educación. Trabajamos de manera directa con el Ministerio y el Consejo Nacional de Educación, el Foro Educativo y la Mesa de Lucha Contra la Pobreza para analizar qué tenemos que hacer.¿Qué piensa hacer la Confiep para revertir la desigualdad en los próximos 20 años?Promover la reforma del Estado, en primer lugar en educación y luego en el ámbito judicial. Impulsar obras de infraestructura y buscar la reforma del Congreso, que debe tener dos cámaras y ser renovado por tercios.¿En qué cederá el empresariado? –Hay una propuesta de la Sociedad de Minería: queremos que nos permitan hacer gastos en inversión social en que el Gobierno no los hace y deducir éstos para no pagar el Impuesto a la Renta aplicado a la inversión que estamos haciendo. Desgraciadamente, el Estado usa los recursos que obtiene para pagar planillas y no hace inversión en infraestructura. Eso es lo que duele. Nosotros estamos muy quejosos con el Estado por ese gasto. ¿No es mejor que las empresas mineras paguen los impuestos que les corresponde?El canon minero es el 50 por ciento del Impuesto a la Renta. En 2000 se distribuyeron 50 millones de nuevos soles por concepto de canon. En junio de 2006 se distribuirán dos mil 500 millones de nuevos soles. Eso existe, ése es el impuesto que las mineras han pagado. Paralelamente a eso, las mineras tienen planes privados de desarrollo social, pero la Sunat no permite que el gasto social sea deducible como gasto de las empresas.