El rápido avance de la minería ilegal en la Reserva Nacional de Tambopata ha generado que el gobierno establezca vigilancia permanente en esta zona de Madre de Dios. En pocos meses, esta actividad ha destruido 130 hectáreas de bosque, tal como lo revelaron las imágenes satelitales difundidas por El Comercio el jueves pasado. Las propias autoridades reconocen que las acciones esporádicas de interdicción no han funcionado para detener este ilícito. A partir del último viernes, un grupo de cuarenta efectivos de la Marina de Guerra se ha establecido en el puesto de vigilancia y control Azul, del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), a la altura del kilómetro 94 de la carretera Interoceánica. Desde este punto, los agentes intensificarán las acciones contra la minería ilegal en río y cuerpos de agua al interior de la reserva y en su zona de amortiguamiento. Las autoridades esperan que la presencia fija de la Marina sea disuasiva para quienes se dedican a la minería ilegal y se logren mejores resultados, debido a que ahora las operaciones de interdicción serán más frecuentes, de acuerdo con el jefe del Sernanp, Pedro Gamboa. "Estamos convencidos de que en el próximo mes tendremos mejores resultados con el apoyo de los guardaparques y del Ministerio Público", sostuvo Gamboa. Añadió que esto evitará que los ilegales se reagrupen rápidamente tras las intervenciones.