En Madre de Dios, la naturaleza es asesinada diariamente por el hombre. En unas 30 mil hectáreas de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata, donde antes vivían árboles, hoy yace un cementerio de troncos y fango. La zona, denominada Mega 16, forma parte del sector conocido como La Pampa. Desde hace más de 30 años, este es el refugio de miles de mineros ilegales que, machetes en mano, hacen de la depredación su negocio. Deforestan, excavan y destruyen la selva para extraer el mineral que luego venden en Puno, Lima y Bolivia."Han llegado al río Malinowski y han ingresado a parte del núcleo de la reserva", alerta César Sierra, asesor en Operaciones de Interdicción del Alto Comisionado en Asuntos de Minería Ilegal de la PCM, mientras observa los campamentos instalados en la zona. El Comercio acompañó el 23 y 24 de este mes a la delegación de más de 300 policías, fiscales y procuradores del medio ambiente que supervisaron la primera interdicción del año en la zona.Según el jefe de la Reserva Nacional de Tambopata, Vicente Macedo, los mineros ilegales llegan al núcleo de la reserva a través del río Malinowski. Esto se pudo comprobar en un recorrido que se hizo dentro de la reserva a unos 70 kilómetros del cauce del río.