La debilidad de la economía peruana se ha evidenciado en una demanda cada vez más débil que, sumada a un entorno económico internacional poco auspicioso, ha generado problemas para las empresas que venden en el mercado local y al mundo. El enfriamiento, sumado al ruido y desconfianza que hay en el Perú, han desincentivado a los inversionistas extranjeros de colocar sus capitales en nuestro país. Según las últimas cifras del Banco Central de Reserva (BCR), el flujo de inversión extranjera directa (IED) se desplomó en 92.31% durante el último trimestre del 2015.Así, la IED sumó apenas US$ 193 millones entre octubre y diciembre; con lo cual se cerró el año con una entrada de inversiones de afuera por US$ 6,861 millones.Ese dato es el más bajo desde el año 2009. Además representa un retroceso de 13% respecto al 2014, en lo que fue su cuarta caída anual consecutiva.Es importante precisar que la reinversión de utilidades también ha retrocedido, pero sumó US$ 621 millones en el último trimestre del 2015. Lamentablemente ello fue contrarrestado por un fuerte incremento del envío de dinero a las casas matrices, que sumaron más de US$ 1,400 millones.