La agencia Moody’s sostiene que la rebaja de la calificación de la minera Hochschild Mining de Ba3 a B2 se fundamenta en el deterioro de los indicadores crediticios de la compañía hasta el 2015 como consecuencia de los débiles precios de la plata y el oro, y de la menor capacidad de generación de efectivo. "A pesar de la mejora operativa traída por Inmaculada desde el segundo semestre del 2015, los ingresos siguen estando en riesgo por los menores precios de los metales", precisa en un comunicado. La calificadora explica que esto se refleja en menores márgenes y débiles indicadores de protección de deuda en comparación con los niveles históricos observados antes del 2014. Sin embargo, la perspectiva estable refleja que Hochschild se beneficiará de la producción de bajo costo de Inmaculada.